Cultura

Salvador Espinoza: "Nunca antes había sentido tanto temor y preocupación"

Salvador Espinoza:

Salvador tiene 94 años y llegó por primera vez a Piura junto a su papá en 1937, cuando rentaron unas tierras en la hacienda de Yapatera, en la provincia de Morropón, para sembrar arroz. Salvador estudió desde quinto de primaria hasta segundo de media –como se le llamaba en ese entonces al nivel de educación secundaria– en Piura, luego los dueños de las parcelas le pidieron a su padre que devolviera los terrenos.

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Tuvieron que volver a su casa en la provincia de San Pedro de Lloc (La Libertad), donde Salvador terminó el colegio mientras su papá trabajaba en un fundo de la zona. Sin embargo, para ese momento el adolescente ya se había quedado enamorado de Piura y todas las vacaciones viajaba a esa región y se alojaba en la casa de un amigo de su familia.

Cuando le tocó hacer sus estudios universitarios, migró a Lima, donde estudió Veterinaria, en la Universidad San Marcos, hasta 1952. Como él estaba muy familiarizado con el trabajo en el campo, no le fue difícil incorporarse a la vida laboral y, en cuanto terminó su carrera, se fue a trabajar a haciendas en Huaraz, luego en La Libertad y finalmente, en 1955, don Aurelio Seminario Urrutia lo llamó para que fuera a trabajar en la histórica hacienda Pabur, en Piura. Desde ese momento se quedó a vivir en la tierra del eterno calor, consiguió comprarse sus propias tierras y su ganado, fundó la Asociación de Criaderos de Caballos de Paso y ha venido trabajando para el desarrollo agropecuario de la región.

Ahora le ha tocado enfrentar la crisis del coronavirus y, como muchos ganaderos de la zona, tiene bastantes dificultades para conseguir alimento para sus animales, sumado a que el canal que los proveía de agua del río fue obstruido por unas obras del Gobierno Regional.

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¿Cuándo se compró sus propios terrenos?

Cuando vino la reforma agraria, yo trabajaba en una hacienda en el distrito de Las Lomas (región Piura), los empleados que estábamos como administradores o gerentes nos fuimos. Me vine a Piura, donde empecé a trabajar en salud pública porque un colega renunció y yo ocupé esa plaza como médico veterinario jefe de la Región de Salud Nor Occidental. También trabajaba en la universidad como profesor de anatomía, enfermedades parasitarias. A la par, asesoraba algunas ganaderías de la región y también al entonces Banco Internacional. Luego de años de esfuerzo y trabajo, tuve la oportunidad de comprar las tierras que ahora tengo.

¿Con la reforma agraria no le dieron una porción de tierra de la hacienda donde trabajaba?

Como empleado, me tocaba el lote número 6 de la hacienda, pero no lo acepté.

¿Por qué?

Porque había perdido mi trabajo como veterinario y preferí salir del campo por mis hijos que estaban estudiando. Decidí irme a la ciudad.

¿La tierra siempre le ha dado lo que usted necesitaba para vivir?

Me ha ido muy bien. Mi trabajo con la tierra me ha permitido tener todo lo que tengo ahora. Empecé en la ganadería con un amigo, pero cuando él falleció, yo me hice cargo de todo porque no había nadie más que atendiera nuestro negocio.

En Piura es muy popular la asociación de caballos que usted fundó.

Mi papá y mis tíos de Pacasmayo (La Libertad) tenían como afición el caballo peruano de paso. Por eso, cuando vine a Piura, yo continué con la crianza.

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¿Cuántos años lleva criando estos caballos?

Desde los cinco o seis años ya montaba caballo, antes de que haya concursos o cualquier asociación. En esa época todos se movilizaban a caballo porque no había carros. Mi papá se iba desde Chulucanas a Yapatera a caballo, igual que todos los vecinos que vivíamos en el campo. En la ciudad tampoco había muchos carros, a lo mucho había uno o dos.

¿Alguna vez le tocó enfrentar una crisis como la de ahora por el coronavirus?

Tanto como esta, no. Hubo otras como la gripe aviar; la peste bubónica; el cólera; el paludismo; el dengue, que es un mal endémico en la región Piura, pero como esta, yo no he palpado ninguna crisis similar ni he sentido tanto temor, miedo ni preocupación al ver tantísimos muertos... y cuántos más habrá en los meses que se vienen.

¿Cómo le ha afectado a su actividad?

Con la pandemia se ha vuelto más difícil conseguir alimento para las cabezas de ganado. Los mercados donde vendían comida están cerrados y se han muerto uno o dos de mis animales, otros han perdido peso, no hay dónde comprar los insumos necesarios y tampoco tenemos agua, que antes llegaba por el canal de riego Victoria.

¿Por qué?

Por los trabajos que hizo el Gobierno Regional de Piura para construir los muros de contención en la margen derecha e izquierda del río Piura. No nos consultaron ni nos notificaron nada, simplemente nos anularon el canal que está desde hace unos 50 años y nuestra asociación tiene la propiedad. Nos unimos para gestionar su construcción y ahora lo han dañado.

¿Cuánto ganado se ha visto afectado?

Se ha puesto en peligro alrededor de 400 cabezas de ganado vacuno de leche, vacuno de cría y de carne, ganado caballar y ganado ovino. Además, se ha afectado otras actividades agrícolas. Estamos sin regar unos siete meses.

¿Qué cree que ha hecho bien durante su vida para haber recibido diversos homenajes de autoridades y clubes?

He tenido la precaución de ir por el camino donde dejan huella los grandes hombres para ser digno de respeto y consideración. Siempre he dado servicio a quienes menos han tenido, porque es importante primero dar de sí antes que pensar en sí y hacer el bien sin mirar a quién.

- “Soy Oswaldo Salvador Espinoza Barba, nací el 2 de agosto de 1926, pero me inscribieron el 6 de setiembre del mismo año. Soy del distrito de San Pedro de Lloc, provincia de Pacasmayo, región La Libertad. Tengo cinco hijos, 16 nietos y también 16 bisnietos”.

- “Estudié en el emblemático colegio San Miguel. El registro de mi título de veterinario es el número 123, ahora hay miles. Yo estudié cuando la facultad recién estuvo a cargo de San Marcos, antes le pertenecía al Ejército. Los veterinarios que salían eran militares”.

- “Junto con Antonio Cortez Riofrío, encontramos la manera de constituir la Asociación de Criaderos de Caballos de Paso en Piura. Antes de eso ya había algunas competencias que duraban dos o tres días. Eran organizadas junto a una feria agropecuaria que se realizaba en el mes de octubre”.

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