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La historia detrás de Yuraq, la película que recuerda el mito de los pishtacos en el Perú

La historia detrás de Yuraq, la película que recuerda el mito de los pishtacos en el Perú

La figura de los míticos pishtacos ha sobrevivido en nuestro país el pasar de los años. Yuraq, la película, nos pondrá en la piel de Alex, un joven que es secuestrado y torturado por una banda de criminales que vende grasa humana. El estreno es el 26 de setiembre.

Yuraq (‘blanco’ en quechua) es el título de la película que se estrena el 26 de setiembre y que recrea la historia de los pishtacos en el Perú. De hecho, el título tiene una doble lectura: blanco porque al mítico pishtaco se le atribuye ser una persona alta y de raza blanca, y blanco porque en la cinta los ‘pishtacos’ aparecen con el rostro cubierto con máscaras o pintura blanca.

No se trata de un documental. Es más bien una película de ficción que toma como punto de partida algunos elementos de la última “aparición” de pishtacos en el Perú, en el 2009, para presentarnos una historia sangrienta y dura, con escenas de violencia explícita que encajan perfectamente en lo que se denomina cine gore.

Como punto de partida, Yuraq toma la noticia de la desaparición de 60 personas en el 2009. Se dijo que habrían sido víctimas de una banda criminal dedicada a la comercialización de grasa humana en Huánuco. En la ficción, uno de esos 60 desaparecidos es Alex, el protagonista del largometraje. En la realidad, sin embargo, finalmente se determinó que la cifra de desaparecidos había sido sobredimensionada por algunos políticos de la época, pues solo se había reportado a cinco personas desaparecidas en el Valle del Monzón en aquel momento.

Yuraq
Yuraq

-EXPERIENCIA SENSORIAL-
“Alex [el protagonista] regresa al Perú después de mucho tiempo a visitar a su familia, pero lo secuestran y lo llevan a las montañas. Ahí él se encuentra a otras víctimas que están tratando de escapar. Esta es una ficción que, más que contar lo que le pasa a Alex, quiere hacer sentir al público lo que pudieron sentir estas víctimas [de la banda llamada los pishtacos]: el dolor, la angustia, el terror de estar en esta situación”, cuenta Sebastián Stimman, protagonista, productor y guionista de la película. “Queremos que la gente sienta la angustia, que la gente se aterrorice de lo que pudo haber pasado en una situación así”. Sebastián, quien hasta hace unos meses vivió fuera del país por diez años, creó este proyecto en Nueva York, en el 2016, junto al francés Pierre Taisne. Al equipo se sumaron Marie-Gabrielle Taisne, esposa de Pierre, y desde el Perú la conocida productora Susana Bamonde.

Como película independiente, quizá lo más duro para el equipo fue conseguir el presupuesto para realizar la producción. Se trabajó con un pequeño equipo técnico y a fines del año pasado comenzaron las grabaciones. Estas se realizaron en diferentes locaciones como Tarapoto, Ica, Cieneguilla y Lima, con el objetivo de demostrar los increíbles paisajes que tiene el Perú para la realización de producciones extranjeras. Ahora que sabes que el 26 de setiembre llegan los pishtacos, ¿te quedarás sin conocerlos? //

-FICHA TÉCNICA-
YURAQ, LA PELÍCULA
YURAQ (‘BLANCO’ EN QUECHUA). El título de la película nos remite a la raza blanca supuesta de los pishtacos y a las máscaras de ese color que usan los personajes en el largometraje.

Dirección, música, edición y guion: Pierre Taisne

Productores: Sebastián Stimman (también protagonista y guionista), Marie Gabrielle Duong Taisne (también sonidista) y Susana Bamonde

Actores: Francisca Aronsson, Sandra Muente, Alfonso Dibós, Francisco Cabrera y Fernando Pasco, entre otros

Fecha de estreno: Jueves 26 de setiembre

-MÁS INFO-
La figura del Pishtaco, ese ser mítico alto y blanco que asesina personas para sacarles su grasa y venderla, es parte del imaginario colectivo de nuestro país, sobre todo en las zonas del ande y la selva.

La aparición a través de los años de bandas criminales dedicadas a la comercialización de tejidos grasos ha contribuido a alimentar el mito. “El pishtaco ya no es una leyenda”, tituló un diario en 1979. Ocho años después, otro diario daba cuenta de que la población de Vilcabamba (Pasco) “se alarmó por la presencia de pishtacos”.

En el 2009, el tema volvió a las primeras planas, cuando se habló de hasta 60 personas desaparecidas en el Valle del Huallaga, aunque el caso terminó calificado de “cortina de humo” al existir solo cinco denuncias de personas desaparecidas, por razones no determinadas. La policía habló de “rituales” de una “hermandad religiosa”.