Opinión

Cuidemos a los niños

Cuidemos a los niños

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pollito a la olla con puré de papa y ensalada criolla. Para tomar pidió una jarra de refresco de maracuyá.

“María, me escarapela la piel y me provoca rabia lo que sufrió esa pequeñita víctima del ‘Monstruo de Moche’. Nadie, y menos una criatura, debería sufrir algo tan salvaje como una violación. Fue ultrajada y asesinada. No tenía ni tres añitos, pero Elman Elder Liñán aprovechó la cercanía a la familia, se la llevó y cometió su abominable acto. Está detenido, pero más allá de que purgue condena, debemos proteger a nuestros niños, pues hay muchos depravados sueltos en las calles. Ricardo Núñez, psicólogo de Sisol Salud, conversó con Trome y lo expuso muy claro: ‘Los violadores suelen ser personas del entorno. Aparentemente son como cualquiera, pero la mente es como una caja de Pandora. Tengamos mucho tino de con quién dejamos a nuestros niños. Por trabajo, muchas veces mamá y papá los dejan con excesiva confianza al cuidado de allegados, incluso de sobrinitos, pero hay casos en que empiezan tocamientos y eso no es un juego. No sabemos qué cosas ha visto o vivido ese menor que está desarrollando la libido y quién sabe si vaya a tener problemas psicosexuales y más adelante sea un violador en potencia’.

Advierte que con el confinamiento se ha agudizado la problemática de la salud mental y se debe ver antecedentes de las conductas de rasgos psicopáticos. Por lo general, esas personas han pasado maltratos, han sido tocadas, acosadas o violadas en la infancia. Remarcó que durante los primeros cinco a seis años los niños fortalecen su vínculo afectivo, adquieren discernimiento y hay que estar muy pendientes de sus conductas, de qué piensan y sienten.

El especialista aconseja:

  • Comunicación. Genere confianza para que le cuenten sus cosas. No se amargue, eso solo los aleja.
  • Mamá y papá responsables de sus hijos. Ser modelos de amor. Por carencia afectiva se acercan a otros.
  • Procure no dejarlos encargados o al cuidado de terceros. Sino, evalúe bien con quién y en qué entorno.
  • Explíqueles que su cuerpo nadie lo puede tocar, salvo para bañarlo y en ese caso mejor la mamá, porque hay adultos que inconscientemente son morbosos.
  • No envíe a los niños a comprar a la tienda solitos.
  • Dedíqueles tiempo, fortalezca el vínculo de familia y autoestima. Abrazos, conversen al menos unos minutos (sepa cómo pasó el día, qué hizo, con quiénes estuvo).
  • Si su niño(a) está muy quieto o no juega, averigüe por qué. Si es muy travieso(a) y no lo puede manejar, busque ayuda profesional.
  • Cuidado al máximo, ni un minuto solos, si son muy pequeñitos”. Gary tiene razón. Debemos cuidar mucho más a nuestros niños. Me voy, cuídense.