Opinión

El Día de mi suerte

El Día de mi suerte

Este Búho tiene mucha expectativa por la serie de ‘El día de mi suerte’, original de Movistar Series Latino, que se estrena hoy. No solo porque los avances anunciaban que tenía que ver con el grande y recordado salsero Héctor Lavoe.

Mis expectativas son gigantes por dos motivos: 1) El papel protagónico recaía en el ‘camaleónico’ Lucho Cáceres, uno de los mejores actores nacionales. 2) La dirección estaba en manos de dos jóvenes, pero ya reconocidos directores de cine peruanos, los hermanos Diego y Daniel Vega, que después de sus filmes ‘Octubre’, el sorprendente ‘El mudo’ y la reciente ‘La bronca’, ahora incursionaban en el rubro de las series de televisión.

Cuenta la historia -ambientada en la década de los ochenta- de ‘Toño’ ( Lucho Cáceres), un profe de academia e imitador del genial Héctor Lavoe en sus horas libres. Su vida dará un vuelco extraordinario al saber que su ídolo ofrecerá unos conciertos en Lima y hará hasta lo imposible por conocerlo.

Entre los personajes de la serie se encuentran el empresario que logró la hazaña de traer a ‘La Voz’ a Lima, quien en la ficción se llama ‘Genaro’ (Carlos Carlín). Aquí es donde este columnista se aleja de la historia de ‘El día de mi suerte’ e ingresa a la realidad de sus más de tres décadas de periodista, cuando conocí al verdadero ‘Genaro’, al hombre que trajo a Lavoe para esos extraordinarios conciertos en la ‘Feria del Hogar’, aquel julio de 1986, quien no fue otro que el recordado empresario Hugo ‘Gordo’ Abele.

Este sabía que contratar a músicos de la Fania, sobre todo a Lavoe, tenía sus riesgos, pues había una ‘leyenda negra’ que era cierta: todos los músicos habían caído, en aquella alucinante década de los setenta y ochenta, en las garras de la maldita cocaína, que inundó las discotecas y los salsódromos de Nueva York.

Los músicos de la Fania no fueron la excepción. Lo confesó el mismísmo y respetado ‘Cheo’ Feliciano, quien ya descansa en paz. Recuerden la película sobre Héctor Lavoe, con Marc Anthony, donde se retratan las orgías de Héctor con Willie Colón y Johnny Pacheco.

Por eso le decían ‘El rey de la puntualidad’, porque los organizadores preferían que llegue tarde a que nunca se aparezca. Pero luego vino el deterioro. Héctor rompió con Willie Colón y como solista ya no tenía el control al que lo sometía ‘El Malo del Bronx’. Sin embargo, lo contrataron para hacer seis presentaciones en la ‘Feria del Hogar’.

El empresario Abele lo trajo y corrió un terrible albur, pero se había comprometido con el sueco Gosta Lettersten, dueño de la ‘Feria del Hogar’, de que Lavoe iba a cumplir sus seis presentaciones en ‘El gran estelar’. ¡Y cumplió! Este periodista tuvo el honor de conocer al ‘Gordo’ Hugo una tarde de Navidad de 1987, en un almuerzo en el Callao, por el cumpleaños del ‘Intelectual de la Salsa’, el tremendo periodista Agustín Pérez Aldave.

Estuve en ese resacoso 25 de diciembre con dos escritores ‘bravos’: Óscar ‘Al Final de la Calle’ Malca y Eloy Jáuregui. Los tres encaramos a Abele, después de una entrada de cebiche de mero, vino blanco y chelas: “Gordo, cuéntanos cómo pudiste hacer que Héctor cantara seis noches seguidas y saliera a las ocho en punto al escenario”.

Es un milagro que hasta hoy comentan en Nueva York y el propio Lavoe confesó que esas apoteósicas presentaciones en Perú fueron uno de los mejores momentos de su carrera y lo hicieron renacer. Abele nos reveló que, pese a que se había separado la mejor suite del Sheraton, Lavoe nunca durmió en el gran hotel.

“No iba a ser tan gil de dejarlo allí para que se me escape. Lo alojé en mi casa, con mis viejitos, que todavía estaban vivos -morirían en un trágico accidente de carretera en Miami, donde Hugo se salvó de milagro-, y lo traté como a un bebé. No le prohibí nada de nada, pero yo lo acompañaba a todos lados, como su sombra. Se levantaba a tomar desayuno con la familia, nosotros, y la empleada ya sabía que tenía que darle su botella de ron puertorriqueño. Ese era su desayuno, una botella de ron”, nos contó aquel inolvidable día.

Luego, años después, entrevistaría a Hugo a raíz de la película sobre Lavoe. Pero esos secretos sobre el gran salsero los escribiré más adelante, porque me quedé corto. Apago el televisor.