Opinión

Los Panamericanos de la corrupción

Los Panamericanos de la corrupción

Este Búho observa con indignación la actual coyuntura y me imagino como si otra vez se hubieran roto las tuberías de desagüe de Sedapal. Porque eso es lo que hizo Odebrecht en el Perú con su siniestra ‘Oficina de Operaciones Estructuradas’, ‘La caja de la cutra’.

Ahora comprendo por qué muchos politicastros, ahora hundidos en la vergüenza, estaban como una película de Almodóvar, ‘Al borde de una ataque de nervios’, y se quisieron tumbar el acuerdo de colaboración con la justicia peruana. Jorge Barata y Ricardo Boleira iban a volver a cantar más alto que Pavarotti en ‘Otelo’. Las rondas anteriores eran delaciones anunciadas, de personajes que ya estaban con la cruz y de los cuales solo se esperaba la certeza, la cifra exacta del precio por el que vendieron sus conciencias, le robaron al país y condenaron al escarnio público a sus familias.

Pero esta nueva ronda de interrogatorios de los fiscales del Equipo Especial Lava Jato prometió revelaciones sorprendentes, los ‘codinomes de la vergüenza’, nombres de pesos pesados de la política, como el exgobernador regional de San Martín, César Villanueva, y conocidos periodistas opinólogos ‘caseritos’ en los programas de televisión. Y esto recién empieza.

Con esos lentecitos y esa carita del chancón del salón, Jorge Barata era el chistoso que ponía las chapas o ‘codinomes’ a sus receptores para mantener en clave sus nombres, pero igual estaban debidamente registrados sus jugosos montos en ‘La caja de la cutra’. Los corruptos se creían muy vivos y pensaban que porque no firmaban ningún papel, sus sobornos, cutras, ‘dadivas’ o como quieran llamar a su accionar corrupto, no tendría ningún registro, pero estaban todos chequeaditos.

El primero en ser delatado fue César Villanueva, cuando era presidente regional de San Martín y, según Barata, recibió 60 mil dólares en dos armadas, pago por la licitación de una carretera. Lo mas indignante es que este personaje le dio el golpe a PPK, acusándolo de hacer negociados con Odebrecht. Increíble. Su ‘chaplín’ era ‘Currículum Vita’, porque siempre andaba ufanándose de sus estudios y trabajos.

Barata volvió a mencionar a Susana Villarán, cuyo ‘condinome’ (chapa, chaplín, alias en portugués) era ‘Careca’. Pero no por el futbolista brasileño de los noventa, sino por el popular payaso ‘Carequinha’. A ‘Careca’ le dieron 500 mil dólares por las ‘Vías Nuevas de Lima’. Y pensar que la ‘Tía Regia’ llegaba en taxis ‘lechuceros’ a las audiencias y se pavoneaba de vivir en depa alquilado, en Jesús María.

Horacio Cánepa, el pepecista, habría cobrado 4 millones de dólares por su trabajo sucio de dar laudos arbitrales favorables a la empresa en contra del Estado. Su chaplín era ‘Almofadinha’.

El exgerente de la Municipalidad de Lima, José Miguel Castro, era ‘Budián’, porque se parece a un pescado brasileño cachetón y feo. A Luis Alva Castro, que recibió 200 mil dólares, lo apodaban ‘Laque’... ‘La que pide mucho’.

Sin duda, ese Barata le hacía competencia al ‘Chato’ Barraza y a ‘Melcochita’. Si Barata y Boleira ‘echaron a los políticos’, la responsabilidad de empezar a revelar los nombres de los periodistas que habrían cobrado plata de ‘la caja de la cutra’ fue de Reynaldo Trindade Serra.

Solo reveló cuatro nombres de conocidos comunicadores que se desempeñan como opinólogos en distintos programas políticos y escriben en un diario. Dos de ellos reconocieron que trabajaron para los de Curitiba, pero aseguraron que brindaron ‘asesorías’; mientras que uno negó tajantemente haber laborado para los brasileños y sostuvo que se trata de una ‘represalia’ de la constructora por su oposición al convenio de delación. El asunto es que en el ambiente periodístico limeño, la revelación tuvo un efecto de bomba de relojería, porque los brasileños aseguran que tienen cómo demostrar que no solo esos cuatro, sino más hombres de prensa que habrían recibido pagos de la siniestra Odebrecht.

Qué pena que en momentos en que nuestros jóvenes deportistas, enarbolando el fair play, están teniendo una extraordinaria participación en los Juegos Panamericanos, nuestra mal llamada ‘clase política’ está sumergida en el fango, jugando ‘sus Panamericanos de la Corrupción’. ¡Qué vergüenza!

Apago el televisor.