Opinión

Militares en las calles

Militares en las calles

Mi amigo, el fotógrafo Gary, se comunica todos los días conmigo vía ‘wasap’ y lo primero que me dice es que extraña mi estofado de pollo con papita amarilla.

“María, en este aislamiento e inmovilización social obligatorio decretado por el Gobierno, las redes sociales, como Twitter, Facebook, Instagram y otras, se han convertido en herramientas no solo para comunicarse entre peruanos, sino también para expresar ideas que podrían traer mayor tranquilidad a nuestra sociedad, una vez que pase toda esta emergencia generada por el coronavirus. Justo me contaba ayer un reportero de policiales de Trome que ahora que la gente está saliendo más a las calles, están volviendo los asaltos y robos. Eso es peligroso. Aunque mucha gente ya no soporta la cuarentena, se alegran porque se sienten más seguros. Por eso en las ‘zonas rojas’ aplauden a policías y militares.

La gran mayoría pide que, una vez que pase el ‘Estado de emergencia’, los miembros del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Marina continúen en las calles. Esa seguridad que hoy sentimos, de estar en casa casi sin temor de sufrir un robo o un crimen, es un sentimiento nuevo para los peruanos, que nos acostumbramos a vivir en zozobra, con el temor permanente de ser baleados por un celular, un par de zapatillas o unos cuantos soles. El temor que algunos expresaban, en el sentido de que los militares no están preparados para lidiar con civiles y que por eso podían cometer excesos sangrientos, pierde peso ante los hechos de las últimas semanas. Prácticamente no se han registrado denuncias de civiles por el uso de la fuerza de los efectivos de las Fuerzas Armadas. Las veces que los soldados me han pedido documentos, se han mostrado bastante amables.

Los críticos dirán que será distinto cuando deban enfrentarse a delincuentes, cuando hagan uso de la fuerza y de sus armas de fuego. Efectivamente, es de esperar que, ante un hecho criminal, un militar actúe con más violencia, dada la naturaleza de su preparación, pues está formado para imponerse en una guerra donde la lucha es a muerte. Sin embargo, dada la mayor seguridad que evidentemente hay en el último mes, el Gobierno debería considerar seriamente mantener a los militares cuidando el orden público. No olvidemos que antes de la declaratoria de la cuarentena, la delincuencia tenía al país arrinconado, matando a sangre fría, extorsionando a pequeños y grandes empresarios, a dueños de bodegas, ferreterías o boticas de barrio, pues hace tiempo superaron la capacidad de nuestra Policía, mal armada, con escaso número de efectivos y poco motivada por las difíciles condiciones en que debe cumplir su misión. Estoy convencido de que nuestros profesionales de las Fuerzas Armadas tienen la suficiente capacidad para desarrollar las estrategias necesarias y asegurar el concurso positivo de todo su contingente en la guerra contra los delincuentes”.

Gary tiene razón. Me voy, cuídense.