Opinión

No se cansan

No se cansan

Hace unos años, uno de los operadores de la gestión de Luis Castañeda me dijo: “No te metas con nosotros. Tenemos todos tus correos y los vamos a publicar”. Mi respuesta fue “publícalos, no me voy a dejar chantajear cuando no hay nada que quiera ocultar”. Esa era su forma de hacer las cosas. Y siempre he sospechado que el delincuente armado que se presentó en la puerta de mi casa, que me llamó por mi nombre y me exigió que le entregue mi celular, también estuvo relacionado con esta forma de amedrentamiento.

Desde 2015 me han chantajeado con mis correos institucionales de cuando trabajé en la gestión de Villarán. Finalmente, Panorama cayó en su juego. Mi pregunta es, si en estos correos hubiese algo realmente incorrecto, ¿por qué los ocultaron por años? Acá hay dos posibilidades. Una es la imposible: que los operadores de Castañeda me querían proteger. Pero todos sabemos que no son mis amigos, menos mis aliados. Por el contrario, se han pasado toda su gestión municipal buscando sentarme en el banquillo de los acusados. La otra opción es que no hay nada de malo en los correos y que los “solidarios”, uno de ellos ahora reciclado como afanoso asesor de la bancada fujimorista, quien se ufanaba ante sus amigotes de haberlos conseguido, han aprovechado la caída de Villarán para descontextualizarlos e intentar meterme en ese saco al que no pertenezco.

No me sorprende nada de personas de esta calaña. Pero molesta mucho ver cómo gente que sinceramente se esforzó y trabajó honradamente tiene que enfrentar cuestionamientos absurdos como estos. Este es un daño colateral de las injustificables decisiones tomadas a puerta cerrada por un puñado de personas que están arrastrando de manera injusta a otros que hoy ven su reputación y credibilidad melladas. Con eso ganan los corruptos.