Opinión

'Piqueítos' de El Búho

'Piqueítos' de El Búho

Este Búho mira con preocupación el avance de la pandemia en nuestro país y las consecuencias que está provocando. Luego de más de dos meses de cuarentena, miles han muerto y muchos otros sufren un verdadero calvario por la falta de trabajo y de dinero. El hambre y la desesperación agobian a los más pobres. Aquí les dejo mis ‘piqueítos’ como la gente reclama.

SITUACIÓN ALARMANTE: Con la salida masiva a las calles de cientos de miles de personas, quienes lógicamente están desesperadas por trabajar para poder comer, es de esperarse que se produzca una multiplicación de contagios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a advertir sobre el peligro de una segunda ola de casos por la flexibilización de la cuarentena en varios países. El presidente Vizcarra señaló hace más de un mes que el Perú llegaría a una meseta de casos entre el 25 y 26 de abril, pero se equivocó de forma clamorosa. Esta vez asegura que ahora sí llegamos al pico y que después vendrá el descenso. Eso esperamos todos, pero tengo serias dudas. La cruel verdad es que las estrategias no funcionaron por distintos factores, pero también sería injusto achacarle toda la culpa al Gobierno.

TOQUE DE QUEDA HASTA FIN DE AÑO: Ante la inexistencia de una vacuna y de un tratamiento definitivo contra el maldito Covid-19, y viendo las aglomeraciones de personas en las calles, el ministro de Defensa, Walter Martos, señaló que el toque de queda debe continuar, si es necesario, hasta fin de año. Además, opinó que los militares deben seguir en las calles, algo que la mayoría de peruanos piden, no solo para hacer que la inmovilización obligatoria se cumpla, sino también para evitar la ola delincuencial que se vendrá con todo si no se toman medidas. Las discotecas, las fiestas y otras actividades que concentren a varias personas no volverán en varios meses.

LA GENTE NO SE CUIDA: Este columnista lo repite: no se puede exigir a las personas que no tienen ni para comer, que se queden en sus casas, pues necesitan trabajar. Sin embargo, resulta espantoso ver lo que ocurre en los mercados, en las combis y buses, en las calles donde se instalan mercadillos informales, pues hierven de gente. Son espacios de transmisión del virus asesino. Hay que trabajar, sí, pero con el máximo cuidado, respetando la distancia social de al menos un metro, el lavado de manos constante con agua y jabón y el correcto uso de la mascarilla. Los comerciantes, los transportistas, deben organizarse y actuar de manera responsable, cuidando su salud y la de los demás. Para ello se requiere de voluntad y esfuerzo. ¡Hay que hacerlo si después no queremos lamentar más muertes!

REACTIVACIÓN ECONÓMICA: El 2004 la clase media en el Perú estaba conformada por poco más de cinco millones de personas, y en el 2018 tenía a más de 13 millones. Hasta hace unos meses era el grupo más grande en el país y el que, con sus ingresos y mayor crecimiento económico, empujaba la rueda del crecimiento. Pero la pandemia nos metió un cachetazo y nos devolvió a nuestra realidad, pues ningún país en vías de desarrollo puede tener un sistema de Salud tan paupérrimo como el nuestro. Los hospitales ya colapsaron y mucha gente se muere esperando atención médica, un respirador o un balón de oxígeno. Y encima, solo en Lima más de un millón perdieron sus trabajos en estos meses de emergencia. ¿Cuántos eran de la ‘clase media’? ¿Cuántos pueden ser considerados hoy pobres y en estado de miseria?

¡VAMOS CON FE QUE SÍ SE PUEDE!: Nuestro país tiene cosas extraordinarias, pero también otras para la vergüenza, como la corrupción y el desorden. En estos momentos tan difíciles, en los que miles de compatriotas están muriendo, hay que mantener la fe, la esperanza y ser solidarios. Hay miles de peruanos que trabajan duro y de forma honesta contra el virus y el hambre. Ahí están los médicos, las enfermeras, los policías, los militares, los barrenderos que limpian las calles y muchos otros. A los ‘buitres’ que lucran con la vida de los demás, a los que se llenan de plata especulando con las medicinas, con el oxígeno, con las mascarillas, con las canastas de víveres para los más pobres, la justicia debe caerles con todo. No dejemos que estos malos peruanos nos bajen la moral. Apago el televisor.