Opinión

¡Vamos a reír un poco!

¡Vamos a reír un poco!

Mi amigo, el fotógrafo Gary, me cuenta que antes de salir a trabajar hace ejercicios en su casa para sentirse mejor. Es como su terapia.

“María, dentro de todo lo malo que vemos cada día, es bueno leer noticias que nos levanten el ánimo como el caso del ‘Mimo Alegría’, de San Miguel, quien recorre las calles con sus shows callejeros para entretener a la gente que vive el drama de la cuarentena. Este joven llega, principalmente, para divertir a los que cumplen años, quienes salen a sus balcones y puertas de sus casas con una sonrisa. Eso es bueno. Recuerden que el célebre escritor y periodista norteamericano Mark Twain decía que ‘la raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa’.

Diversos estudios han permitido determinar que la risa mejora la circulación sanguínea y puede ser hasta una terapia contra la diabetes o el colesterol elevado. Reír alivia la tristeza, nos hace sentir mejor y protege nuestro corazón hasta del mal de amores.

  • La risa previene diversas enfermedades cardiacas, debido a que algunas de sus causas son el miedo y el enojo.
  • Ayuda a rejuvenecer la piel. El ejercicio de los músculos de la cara tiene un efecto tonificante.
  • Al reírnos aprendemos a conectarnos con nosotros mismos y mejoramos nuestra relación con los demás.
  • Si nos reímos de vez en cuando en el trabajo, nos sentiremos más productivos y desarrollaremos mejor nuestras labores.
  • Frente a situaciones que provocan emociones negativas, lo mejor es apelar al buen humor como herramienta para superar el problema.
  • Dicen que la risa es el aeróbico del alma, pues cuando nos reímos de verdad ejercitamos todos los sistemas de nuestro cuerpo.
  • Facilita la digestión. Aumentan las contracciones de los músculos abdominales cuando reímos, lo que ayuda al paso de los alimentos.
  • Potencia la imaginación. Al generarse en la misma zona donde reside nuestra creatividad, la risa ayuda a potenciar esta habilidad, así como la imaginación.
  • Mejora la memoria. Una investigación reveló que es más fácil recordar información que nos parece graciosa, y que estos recuerdos se consolidan mejor en el cerebro, incluso cuando ha pasado un largo periodo de tiempo”.

Gary tiene razón. Me voy, cuídense.