Opinión

Vizcarra y el 28 de julio: Déficit de gestión

Vizcarra y el 28 de julio: Déficit de gestión

El 28 de julio pasado, Vizcarra sorprendió proponiendo la reforma política y el referéndum hecho a fines de 2018. Hoy la agenda país parece reclamar una gestión económica; 84% de encuestados quiere cambios en el gabinete de ministros.

Las cifras de crecimiento económico, 0.02% y 0.62%, en abril y mayo, proyectan que no llegaríamos al 3% anual; el cálculo inicial era 4.2%. Se percibe presión sobre el Ejecutivo por la desaceleración. Cualquier Plan de Competitividad o de infraestructura daría resultados a mediano y largo plazo.

A dos años de concluir su mandato, Vizcarra necesita anuncios con impacto a corto plazo. Será difícil revertir las mediocres cifras económicas.

Los precios de metales y la economía mundial crecen (con turbulencia). No hemos aprovechado esta coyuntura, al no haber crecido acorde a nuestro potencial. El país luce complicado por un entorno de conflictividad social en varios proyectos extractivos como Tía María o Las Bambas.

Algunas exigencias de las comunidades son lógicas (como servicios básicos) y derivan de la ausencia histórica del Estado en recónditas zonas del Perú. El rol del Estado no puede ni debe ser asumido por privados que tienen obligaciones (canon, impuestos, aportes sociales). El plan de desarrollo es necesario, en ningún caso es admisible bloquear vías o sabotear la infraestructura como chantaje.

El Estado debe ejercer el principio de autoridad. Aunque el Estado reconociera falencias imputables, el sentido de culpa no lo exonera de aplicar el imperio de la ley. El diálogo sí, pero con principio de autoridad. La lucha anticorrupción y la reforma política avanzan, pero la economía ha encendido sus alarmas. No esperemos a que sea tarde, hay que superar el déficit de gestión.