Política

Servir: "No podemos seguir con la alta rotación de funcionarios"

Servir:

Hace seis años se promulgó la Ley del Servicio Civil (Servir) para fortalecer la carrera pública a través de concursos meritocráticos. Todos los ministerios han iniciado el trámite para adecuarse a esta ley, pero ninguno la aplica en sus contrataciones aún.

Las designaciones de funcionarios generan problemas en el sector público: técnicos de primer nivel tienen una corta duración en los ministerios y en el Congreso −excluído de la norma− abundan las denuncias por irregularidades en las contrataciones de trabajadores. El presidente de Servir, Juan Carlos Cortés, señala que el tránsito al nuevo sistema es lento pero avanza firme.

—Este Diario publicó un informe que revela que los directores generales de los ministerios duran poco más de medio año en el cargo. ¿cómo se puede trabajar en ese plazo tan corto?
Es bien difícil hacer algo [en ese plazo]. Cuando uno entra a una institución tiene que entender cómo están trabajando, y cuando ya entendió, sale. Es muy difícil ejecutar planes si esos cambios suceden tan violentamente. Además, en el país no tenemos la costumbre de respetar el trabajo anterior. Creemos que podemos innovar cuando hay políticas públicas que ya están previamente determinadas. Lo que hay que hacer es sobre la base de lo anterior, mejorarlo.

—¿Los directores generales deberían ser cargos de confianza, como lo son ahora, o funcionarios de carrera?
Lo que nosotros decimos es que el 20% debe ser de confianza. Todos los demás [deben ser] seleccionados meritocráticamente por concurso.

—Muchos ministros con ideas opuestas a sus antecesores cambian no solo a las personas, sino el perfil de los directores generales.
Eso es lo que tratamos que se termine con [la aplicación de] la ley del servicio civil. Esta norma dice dos cosas importantes. Primero, los perfiles están previamente determinados. Las entidades van a tener un instrumento señalando los perfiles de cada uno de los trabajadores de la institución. Eso puede cambiarse pero no en función de las personas, sino de lo que necesita la institución. La segunda cosa es sobre la capa de los directivos: solo un 20% puede ser de confianza. El cambio de un ministro o un jefe no debe significar el cambio de estas personas. Lo que está comprobado es que las personas elegidas meritocráticamente tienen un mejor desempeño que las que son elegidas por cuestión de confianza.

— Esta rotación es más sensible en los sectores que ven las preocupaciones inmediatas de los peruanos: seguridad, salud, inclusión social.
Tiene que ver mucho con la política. Los sectores educación, interior y salud son los que están más expuestos políticamente. ¿Cuántos de los ministros en los últimos años han sido interpelados y en qué sectores? ¿O cuáles son los sectores de los que más se habla cuando interpelan a un ministro? Tiene un efecto en los cambios.

—Para los gobiernos regionales es un muy mal ejemplo que instituciones tan importantes como el Congreso y el Poder Judicial estén excluídos de la ley Servir.
Sí, lo que hemos sostenido desde el día uno es que no debe haber exclusiones porque la mirada del Estado es una sola. Además, se les causa un perjuicio a los trabajadores. Como se ha pensado un crecimiento de las personas a nivel de Estado y no solo en una institución, si hoy soy analista en una entidad, mañana puedo postular a otra y voy creciendo en el Estado. Esa oportunidad se les estaría limitando a los trabajadores del Congreso, la Superintendencia de Banca (SBS), y otros. Creo que con el convencimiento que la meritocracia y la carrera pública son importantes se decidirá una cosa distinta.

Lea la entrevista completa mañana en El Comercio.