Cultura

Cecilia Alegría, Doctora Amor: "Preferible es quedarse soltera a casarse mal para divorciarse"

Cecilia Alegría, Doctora Amor:

El corazón le comenzó a latir. Algo malo había sucedido. “Señora, tenemos que hablar con usted”, le dijeron. Pidió permiso, ingresó a una oficina y se sentó a escuchar lo que temía.

Él tenía el ticket de vuelo con su nombre. Jorge y su familia migrarían a Estados Unidos. Era 22 de julio y el avión partía el 10 de agosto. Jorge presentía que su vida estaba en riesgo. Trató de adelantarse al destino y presentó su carta de renuncia, pero ese día volvió a las alturas de Ayacucho para cumplir un trámite, al campamento minero donde trabajaba como geólogo. No regresó. Fue asesinado por los terroristas. Sin visa de trabajo, sin saber inglés a sus 44 años y con los ahorros afectados por la muerte temprana de Jorge, Cecilia, desolada, continuó el viaje planeado con su esposo.

Dieciocho años después, hace unas semanas, volvió al Perú por pocos días. Presentó su libró número doce, El poder del amor ágape, mientras se imprimía en Estados Unidos su decimotercera publicación. Es escritora, conferencista, predicadora, consejera bíblica, terapeuta de parejas, es la Doctora Amor. También visitó Lima para inaugurar el Club de Solteros Cristianos. Hoy vive el amor de manera militante.

Estaba durmiendo. Cecilia Alegría tenía 8 años. En otra habitación se encontraba su padre, con 57 años. Había sufrido un derrame cerebral. Los hijos de Ciro Alegría y la poetisa cubana Dora Varona, su tercer matrimonio y 21 años menor que él, fueron enviados donde una tía para no ver de cerca la partida del autor de El mundo es ancho y ajeno.

Prende la cámara de la videollamada. Las paredes son blancas, hay espejos en ellas, parece que está en el paraíso. Está en Miami, en su hogar, frente al silencio celeste del mar. En un mes cumplirá 63 años y dice que ya no le teme a la muerte. Su sonrisa constante y mirada chispeante amplifican el brillo de la habitación.

-¿Con la muerte de su esposo nace un poco la figura de Doctora Amor?

Hay una coincidencia parcial. Cuando estaba haciendo la maestría de Periodismo en EE.UU., les decía a mis profesores: en Perú hice mucha televisión, fui narradora de noticias. Y me decían: “Sí, pero ya tienes 45, ya nadie te abrirá las puertas de la televisión”. Al final de la maestría me puse a escribir en el portal Terra sobre temas de pareja. Y de pronto me ubica la cadena Telemundo y en el año 2006 me invitan al programa matutino Cada día y luego a distintos programas. Hasta que un día el productor me llamó y me dijo para quedarme como colaboradora regular. Y me dijo que tenían que ponerme un nombre para que la gente me reconozca. Me bautizaron como Doctora Amor. A mí no me gustó el nombre, pero tuve que aparentar (risas). Para mis adentros pensaba: qué huachafo, qué pensaría mi padre (risas). Pero me fui especializando y aquí en Miami soy conocida con ese nombre.

-¿Hubo alguna suerte de prejuicio de ser la hija de un gran escritor versus edificar una carrera como la Doctora Amor y hablar sobre casos del corazón?

Cuando estuve en Chile, la primera vez que migramos por la crisis en el gobierno de Alan, no podía trabajar y mi esposo me dijo que estudie otra carrera. Mi primera carrera fue Ciencias de la Comunicación. Entonces, en Chile estudié Psicología. Y ahora hago terapias de pareja. La Doctora Amor no es un personaje light, sino un personaje con respaldo. Estoy apareciendo en un programa que se llama En casa de Telemundo, dos veces al mes.

-Con el fallecimiento temprano de su esposo, usted, de alguna forma, repitió la historia de su madre con Ciro Alegría.

Es verdad. Hay una especie de herencia en esto de la viudez, porque la mamá de mi mamá también fue viuda joven. Pero de las viudas jóvenes, la más joven fue mi mamá. Yo quedé viuda a los 44, mi mamá a los 36. Mi mamá se volvió a casar con quien es mi papá de crianza, Genaro, un indio aymara, lo que causó una revolución, todo el mundo la rechazó.

-Una historia que podría haber sido escrita por Ciro Alegría.

Sí (ríe). Y para terminar de aclarar la figura, él había sido por un tiempo el chofer de la familia. Mi mamá no estaba enamorada de él cuando mi papá estaba vivo. Mi papá falleció y Genaro no abandonó a la familia. Ella le dijo: “No te puedo pagar”. “No, señora, yo voy a salir con el auto a hacer taxi”. Era un joven muy bueno. Mi mamá le llevaba 13 años. Él se enamoró de ella primero. Una historia de amor que mi mamá publicó en el libro Todo tiene su tiempo.

-¿Por qué crear un Club de Solteros Cristianos?

Uno de los problemas por los cuales las parejas se separan es porque eligen a la persona incorrecta. Así de sencillo. El amor en su primera etapa es pura fascinación, las hormonas están todas como caballos desbocados, pero eso no dura. Entonces, se me ocurrió ayudar a los solteros a conseguir a la persona idónea y a prepararse para ser la persona idónea.

-¿Usted intentó rehacer su vida sentimental?

Estuve comprometida en matrimonio tres veces y devolví los anillos (ríe). El último fue un caballero que me dio el anillo en la séptima semana. Pero al día siguiente le dije que no. Se molestó. Y con los otros dos duré tres y cuatro años, pero iba viendo las señales de alerta de que no eran lo que decían ser. Preferible es quedarse soltera a casarse mal para divorciarse.

-La Doctora Amor está soltera.

Sí. Pero estoy feliz, porque también explico que hay una vocación llamada soltería que supone que la persona no se siente infeliz en lo más mínimo. Tengo la vida tan plena: viajo mucho, escribo libros, tengo pacientes, está el club, etc.

-Su hermano Ciro Alegría, que falleció en 2020, me dijo que más importante que el prestigio es la autonomía, la perfección y la excelencia.

Yo lo admiraba tanto a mi hermano. Un ser humano tan noble. Era sabio. Cada persona tiene una misión; cuando uno la reconoce y la lleva a cabo, está cumpliendo el plan de Dios. Y fíjate que ya tengo mi epitafio (ríe) que dice: “Aquí yace Cecilia Alegría, una sonrisa hecha mujer, inmensamente bendecida por Dios”.

- “Soy María Cecilia Alegría Varona. Tengo 62 años, el 23 de diciembre cumplo 63. Nací en Santiago de Cuba, cuando mi papá estaba dando clases en la Universidad de Oriente y conoce a mi mamá, 21 años más joven; mi papá era su profesor. Al año de nacida me traen al Perú”.

- “Mi mamá sufrió para sacar a sus familiares de Cuba. Ya no volví. A los 16 años comencé en Radio Nacional, tenía mi programa que se llamaba Los sueños van por delante. A los 19 años ingresé a trabajar en Panamericana TV. Luego en el noticiero de América TV”.

- “Llegué a Univisión. Luego a Telemundo. Fui la Doctora Amor de Sábado Gigante, el programa de Don Francisco. Y en el lado académico, llegué a ser decana de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación de la Universidad San Ignacio de Loyola. Luego pasé a la Universidad Ricardo Palma”.

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