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Matilde Ureta de Caplansky, psicoanalista: "No somos santos, por eso son importantes las instituciones y reglas"

Matilde Ureta de Caplansky, psicoanalista:

Matilde Ureta de Caplansky es psicoanalista a tiempo completo. “¿Tú qué has sentido?” son sus primeras palabras. La pregunta viaja a las últimas horas. El expresidente Martín Vizcarra aseguró que no se vacunó a escondidas, pero fue desmentido. La renunciante ministra de Salud Pilar Mazzetti dijo que sería la última en vacunarse, pero fue desmentida y terminó aceptando su error. Y para coronar esta fila de mentiras, se publicó una avalancha de nombres, casi 500, que se beneficiaron irregularmente con las dosis chinas.

Confusión, decepción e indignación, respondo. Me toca. ¿Usted qué ha sentido? “Todavía no me puedo reponer”, confiesa. Profundizamos con más preguntas esta nueva crisis que nos toca vivir en medio de la pandemia. La especialista de 80 años, formada entre París y Lima, las responde. La única mujer en la primera promoción de Psicoanálisis del Perú.

-¿Qué sensación queda?

Creo que, por deformación profesional, pienso en la debilidad humana. La segunda sensación es de asco, horror. No sé si van por partes iguales con mi compasión, mi búsqueda de ayudar al que está por el mal camino; pero qué olvido de la virtud principal, que es el bien de todos, que supone solidaridad, empatía, cuidado del prójimo. ¿Qué hace que nos volvamos tan egoístas, tan mentirosos?

-¿Es el miedo acaso? Aunque es evidente que, a la vez, están arruinando sus carreras profesionales.

Y son gente mayor, que no tiene la vida por delante, sino por detrás. Yo creo que se debe fundamentalmente al miedo. “Yo me salvo y los demás que se jo...” (prefiere no completar la palabra). No alcanza para señalar lo que se siente: “Los demás me importan un pepino”.

-Entonces, el miedo arrastra al egoísmo.

Así es. Lo que llamaría obnubilación, no tener clara la conciencia de lo que se está haciendo.

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-El siguiente nivel es la mentira, el cinismo. ¿Por qué?

Creen que los demás son estúpidos. Algo que pasaba con Fujimori y me daba mucha rabia. Creen que no se sabrá la verdad nunca. Y así recurrimos a la frase más usada en estos tiempos: la mentira tiene patas cortas.

-Pero se trata de personas experimentadas y ‘bien’ preparadas. Llevamos décadas viendo ejemplos por doquier sobre casos que terminan revelándose. Pretender que no se sabrá es...

(Interrumpe). Estúpido.

-Y a la vez soberbio y maligno.

¡Claro! Se podría pensar que es un trastorno mental. O se cree a los demás estúpidos, insensatos y que no piensan; o estoy fuera de la realidad: “Nadie se dará cuenta de lo que hago porque soy la reina del mundo. Nadie sabe mis secretos”. Y ahí está la soberbia.

-El caso de Vizcarra es más alarmante, porque, al menos, la ex ministra reconoció la falta. Pero el exmandatario sigue en sus trece (al menos, hasta el cierre de esta edición).

Bueno, hay grados de cinismo. Y, bueno, la Mazzetti es una persona más inteligente que Vizcarra. Ella es científica, no es política. Vizcarra es político y, como tal, tiene las características de los políticos, que es el cinismo, pese a las evidencias. La verdad, los políticos son lo peor del mundo. Nada los detiene. Para uno bueno, hay un millón que son pésimos.

-¿Cuál es el origen de la maldad?

Nos demoraríamos años en explicarlo. Es la preeminencia de lo tanático. Es la preeminencia del instinto de muerte. La muerte impera sobre mi buen sentir y buen decir. La maldad está unida a la soberbia y estupidez emocional. Creer que nadie se dará cuenta de lo que has hecho. Es un desprecio por el prójimo: “Yo primero, yo segundo, yo tercero, los demás qué me importan”. En una crisis sanitaria lo peor es una crisis moral.

-La pregunta de fondo es ¿dónde está el origen de todo esto?

En el alma, en cada uno de los seres humanos. Somos buenos y malos. Tenemos el instinto de muerte, así como la libido y el amor. El ser humano está capacitado para odiar y amar. No somos santos. Por eso son tan importantes las instituciones. Por eso son tan importantes las leyes. Por eso son importantes las reglas. La humanidad ha vivido miles de años buscando formas de ser mejores para el bien común. Me da cólera cuando dicen que se trata de pérdida de valores; ¿qué valores?, hemos luchado para tener un par de valores. Es una lucha permanente con nosotros mismos y con los demás. Ser buenos, generosos, solidarios es un principio existencial que se tiene que practicar cotidianamente.

-Tras este temporal, queda la decepción. ¿Qué hacer con ella?

Reflexionar otra vez acerca de qué material está compuesta la humanidad. Y tener un propósito de enmienda muy serio, firme y militante. Ser mejores, no ser ladrones, no ser egoístas, no solo pensar en mí sino en el bien de todos. Hay que hacer una radiografía del alma de cada uno de nosotros.

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-¿En quién confiar, Matilde?

Tú en ti y yo en mí. Esto es personal, individual e intransferible.

-¿No es una posición que puede limitar con el egoísmo?

Sí, pero deberíamos empezar por ser veraces, sinceros, por no desear el mal al prójimo, por ser solidarios. Pero empezar por uno.

-Y hay que comenzar por respetar la cola en el banco, el supermercado, en la tienda.

Por favor. En todas partes.

-Decimos que este es un problema de los peruanos. Ayer leí un comentario que decía que somos un país placebo. ¿Es así?

No, es la humanidad. En todas partes se cuecen habas. Manuel Scorza, nuestro gran escritor, solía decir con mucha sorna: “El problema es que en el Perú solo se cuecen habas”.

-Si echamos al Perú de hoy en el diván, ¿qué le diría?

Qué piensa usted de sí mismo y qué haría para arreglar las cosas. Y habría que contestar: ser veraces, ser auténticos.

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- “Tengo 80 años. Desde que empezó la pandemia, vivo frente al océano. No salgo. Estoy totalmente encerrada, soy una persona de la tercera edad. Estoy sana. No salgo ni a la puerta. A veces le tengo miedo a la muerte, pero no siempre. Más que miedo, me da pena”.

- “Mis días los paso mirando al mar, veo todo el panorama hasta la China. Veo mis plantas, tengo mis perros. Tengo muchas lecturas, escribo, veo películas, hago yoga. Acabo de leer el libro de Obama, es maravilloso. Y en series me ha gustado mucho Noticias del gran mundo con Tom Hanks”.

- “También me encantan series como Borgen, que me la conozco de memoria. La he visto cuatro veces. Amo Borgen. Amo a la primera ministra y a la periodista. También hay una película encantadora que se llama El método Kominsky, que es conmovedora”.

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