Cultura

Patricia Portocarrero: "Los actores somos una mezcla extraña de baja autoestima y mucho ego"

Patricia Portocarrero:

Machín, Wendy, Monchi, Tony, Queca, Gonzalete eran Patacláun, las figuras de la televisión peruana en la década del 90. Frente al televisor estaba Patricia, tal vez con una sonrisa infinita, quizás con un brillo permanente en sus ojos, pero sin imaginar que podría estar detrás de una nariz roja. “Era un sueño muy grande”, dice.

Su padre le dijo no a la posibilidad de ser actriz. Ella acató. Durante más de diez años fue secretaria de la Presidencia de una compañía de cementos. No sabía ni contestar una llamada telefónica, pero aprendió y casi a escondidas fue acariciando la posibilidad de ser actriz.

“Felizmente, los Patacláun se cansaron del clown y aparecimos las monjas”, dice y ríe sobre la generación que tomó la posta de las narices rojas con El Santo Convento junto a Saskia Bernaola y Katia Palma. Trío que luego colgó los hábitos para transformarse en cantantes de cumbia, metal y música peruana con Las banda-las. Espectáculo de humor que vuelve a los escenarios con público presencial tras casi año y medio de pandemia. Celebrarán las Fiestas Patrias el 29 y 30 de julio, a las 7:30 p.m., en el Centro de Convenciones Bianca, de Barranco. Con aforo reducido y medidas de bioseguridad. Entradas en Joinnus.

“Los sueños grandes también se pueden cumplir”, me dice Patricia, la quinta hija de dos arequipeños, la menor de los Portocarrero y Talavera.

-¿Cómo hace una persona del arte en el Perú para, en un año y medio de paralización de actividades, mantenerse y no renunciar en el intento?

Ha sido muy difícil para muchos colegas, han estado tratando de girar a lo virtual, tratando de inventar algunas cosas, hacia las locuciones, escribir proyectos, pero el rubro artístico ha sido uno de los más golpeados y el que más ha tardado en retornar. Pero el artista sabe vivir en la precariedad, lo hemos hecho siempre. Nuestra pasión es tan grande por lo que hacemos que nos hemos mantenido firmes.

-¿Decidir ser actriz fue difícil?

Toda mi vida quise ser actriz. Desde que estaba en el colegio, pero mi papá no me dejó.

-¿Qué te dijo?

Que era un mundo de bohemios, de borrachos.

-¿Y qué le respondiste?

Con mi cerveza en mano, le decía “no es verdad” (risas). Era una niña muy obediente.

-No parece que fueras obediente, Patricia.

En ese entonces. Ahora ya no (risas); hoy soy rebelde. Cuando decidí ser actriz, tuve el apoyo de mi familia; mi padre había muerto.

-Deduzco que tu padre era de carácter fuerte.

Sí, lo que él decía era ley.

-Solo pudiste hacer lo que querías cuando él falleció.

Siempre me quedó esa melancolía de cómo me habría gustado que mi padre me vea ahora y lo orgulloso que se podría haber sentido de mi trabajo a lo largo de estos 25 años que voy a cumplir.

-Ahora te diría qué bueno que no me hiciste caso.

(Ríe). Y yo le diría en cada función: “Esta es para ti, papito”.

-¿Pero esa negación de tu padre no generó en ti, más bien, un resentimiento?

No, porque lo entendí. Mi padre cotahuasino, de Arequipa, tenía sus tradiciones bien puestas y trataba de ver lo mejor para mí.

-¿Qué tienes de él?

Su carácter, su humor, su línea recta, su honestidad, lealtad. Mi padre fue un orgulloso aprista en la época de Alan García; no recibió un solo favor; mientras que veía que todos se subían al carro, en mi casa se comía pan popular y con las justas alcanzaba para los cinco hermanos. Ese orgullo que me da saber que mi padre fue un hombre de una línea impecable de vida me marca a mí también.

-¿Este 28 de julio hay algo que celebrar?

Que estamos acá, seguimos vivos. Recordar con amor a los que se nos fueron. Necesitamos reírnos.

-¿Qué es ser peruano?

El que aguanta todo (ríe).

-¿Qué tuviste que aguantar?

Me siento como un buey de carga, esos que aran la tierra, jala y jala.

-¿Y qué llevas en el lomo?

La familia, las ganas de hacer reír al público, mi compromiso con llevar alegría. Esa es mi misión.

-¿El buey de carga está subiendo la montaña, está en la cima o buscando otra cúspide?

Me siento un buey responsable, que ha arado bien la tierra y estoy segura de que lo que caiga en esa tierra fértil que he arado dará buen fruto.

-¿Qué es lo bueno del peruano?

El peruano es una persona que sigue creyendo, que sigue teniendo fe, que sigue apostando a pesar de toda la adversidad.

-¿El humor de dónde lo heredaste?

Mi mamá tenía un humor inocente y mi papá pícaro, pero de donde más me ha chorreado es de mis hermanos.

-¿Eres la única mujer?

No, tengo una hermana que me lleva 12 años y que ahora es mi brazo derecho y mi luz, porque mi madre tiene Alzheimer y está postrada en una cama. Mi hermana es como si fuera mi mamá.

-Es difícil tener una madre con Alzheimer. ¿Cómo mantienes el ánimo arriba?

Aceptando lo que no puedes cambiar y tratando de ver el lado positivo del minuto a minuto. A veces uno se centra mucho en la ‘búsqueda de la felicidad’ y no hay que buscarla tanto, porque está ahí, en esa mañana en que tu hijo te dio un beso o cuando comiste algo rico.

-En una entrevista dices que una de las claves del clown es saber escuchar. ¿Te hiciste actriz para ser escuchada?

Creo que los actores somos una mezcla extraña de baja autoestima y mucho ego. Y creo que en el Perú tenemos que darle mucho más apoyo al arte, tiene que ser uno de los cursos más importantes en la escuela. Enseñemos a nuestros niños a manejar sus emociones, a expresar.

- “Soy Patricia del Pilar Portocarrero y Talavera. Nací en el hospital Rebagliati, en Jesús María, en Lima. Mis padres nacieron en Arequipa. Tengo el queso helado que me corre por las venas. Me formé en la escuela de Patacláun como actriz, humorista e improvisadora”.

- “Sé que he hecho como ocho o nueve películas, me dediqué 10 años al clown haciendo El Santo Convento y luego estuve cinco años con ProTV para producciones como Te volveré a encontrar y Princesas. Actualmente, tengo mi propia productora, que se llama La Porto Producciones”.

- “Estoy dedicada 100% a llevar humor a las empresas, quiero que en el mundo corporativo también valoren el saber reír, el saber aceptar, el saber trabajar en equipo. Estoy terminando de escribir una serie para presentarla a diferentes plataformas y pronto lanzaré mi propio canal de humor por YouTube”.

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