Cultura

Pedro Barillas, barbero venezolano: "Volver a Venezuela es un sueño actualmente irreal"

Pedro Barillas, barbero venezolano:

-La primera vez que Pedro Barillas ganó dinero por un corte de cabello fue un 24 de mayo de 2011. Ocurrió exactamente hace 10 años y ahora, 20 mil cortes después, sigue ganándose la vida cambiando la apariencia de hombres.

Pero él no es solo un peluquero: es un barbero. “Hay una gran diferencia”, me corrigió hace un año, cuando lo conocí. Nos hemos hecho amigos y desde el primer día en que lo vi noté que este hermano venezolano observa el mundo con una mirada positiva.

-¿Cuál es la diferencia entre un barbero y un peluquero?

El barbero es el especialista en diseño de cabello y barba para caballeros y comprende no solo la habilidad técnica para cortar, sino tiene mucho que ver con la comprensión del estilo que la persona quiere reflejar. Cuando el hombre proyecta su personalidad, a través de su imagen, se vuelve una persona más eficaz en lo laboral, personal y familiar, porque esa persona ahora irradia seguridad.

-¿Pero también logras un vínculo con tus clientes?

El barbero, como valor agregado, se vuelve confidente. Existe el secreto entre barbero y cliente que es algo que no se viola. Hay una ética profesional y un deseo constante de aportar valor a cualquiera que se sienta en la silla. Al final, uno se vuelve una amalgama del conocimiento de todas las personas que vienen a la silla. Así como uno comparte lo que sabe, estas personas también le dejan a uno lo suyo. Es un vínculo que puede durar años.

-¿Hace cuánto llegaste al Perú?

Llegué el 30 de noviembre de 2017. Vine en micro desde Venezuela. Salí un lunes a las 4 de la mañana de mi casa y fue la última vez que abracé a mis papás y a mis hermanos, fue la última vez que vi a muchos amigos. No sabía por cuánto tiempo me iría, de hecho, aún no lo sé. Siempre está la esperanza de regresar, eventualmente.

-¿Por qué te fuiste?

A raíz de la pésima gestión gubernamental que tiene Venezuela desde el año 99, cuando asumió un gobierno tirano, corrupto de extrema izquierda, la llamada revolución bolivariana liderada por Hugo Chávez. Y ahora, heredada por Nicolás Maduro, hizo que la pobreza inundara las calles de mi país. Hizo que las personas que tenían oportunidades, que eran emprendedoras se fueran y que poco a poco las clases medias y bajas fueran subyugadas a convertirse cada vez más pobres, con menos condiciones y calidad de vida. Después de 17 años viviendo en ese sistema, tiré la toalla.

-¿Con qué llegaste al Perú?

Vine en definición de pobreza. Vine con mi ropa, algo de herramientas para cortar cabello, una guitarra y US$ 200.

¿Qué encontraste en Perú que no tenías allá?

Oportunidades. Un mercado latente con gente con dinero en los bolsillos con ganas de consumir productos y servicios de calidad.

-Además del trabajo de barbero, también tienes un podcast y sueles hacer ‘lives’ en Instagram. ¿De qué sueles hablar?

Considero que todas las personas que he conocido tienen muchísimo valor. Me gusta ver lo mejor en cada uno y aprender de ellos. Con estas entrevistas me gusta compartir los conocimientos de la gente que atiendo para que también llegue ese mensaje a las personas de mi comunidad. El podcast es una memoria. Es una poesía, una canción a las personas que atiendo porque vale la pena dejar una huella y en estos episodios de 10 minutos cuento un poco acerca de cómo estas pequeñas interacciones me tocan y me transforman.

-Actualmente en el Perú hay, por lo menos 1.2 millones de venezolanos. ¿Hay una comunidad cercana?

Mi interacción con venezolanos siempre es positiva porque es gente que, al igual que yo, presta servicios y hay un sentido de camaradería para pararse a conversar. También hay grupos de WhatsApp donde compartimos información, donde nos ayudamos entre nosotros.

-Los venezolanos suelen ser bastante elocuentes. ¿A qué se debe eso?

Creo que se debe a que en Venezuela recibir turistas o nuevos residentes que venían por trabajo era pan de cada día. Y nos acostumbramos a brindar un trato respetuoso y siempre a la altura para dejar bien el nombre de nuestro país. Por eso antes había muchísima inversión en educación, para estar a la altura de los empresarios norteamericanos o europeos que venían cuando éramos una potencia en la región.

-También he notado que, a pesar de las adversidades, son personas muy alegres.

Cuando te han tocado cosas tan difíciles en la vida, empiezas a valorar más esos pequeños triunfos, esas pequeñas victorias, como poder ver a tus amigos, abrazar a tu familia o saber que puedes tener algo qué comer y dónde dormir. A Dios gracias tenemos más que eso, pero muchos no, por eso somos agradecidos y aprovechamos esos momentos de alegría al máximo.

-¿Has sentido rechazo o discriminación desde que llegaste?

Nunca. Siempre se me ha tratado con respeto. Una vez tuve un cruce de palabras, pero fue un malentendido que se solucionó sin tener que recurrir a violencia. El ser humano reacciona con lo que se le da. Si yo llego y brindo un buen apretón de manos y una sonrisa estoy proyectando confianza.

-¿Tienes pensado volver a Venezuela?

Volver es un sueño actualmente irreal porque mientras se mantenga ese sistema de gobierno corrupto y nefasto para el país, no es una opción.

-Hay una canción que dice “yo me quedo en Venezuela porque yo soy optimista”. ¿Se ha perdido el optimismo?

El optimismo es algo que siempre va con uno. Los venezolanos somos optimistas, los que se quedaron y los que nos fuimos. Nosotros labramos un nombre para dejar bien a todos los venezolanos en el exterior porque de alguna manera somos embajadores de nuestro país.

- “Nací en Tovar, Merida, el 18 de septiembre de 1991. Estudié Artes Visuales en la Universidad de Los Andes y desde hace 10 años desarrollo una marca de barberías con mi familia. Me dedico a cambiar el mundo con un corte de cabello a la vez”.

- “Yo soy provinciano, de la sierra venezolana, y allá tenemos una costumbre de ser sencillos y de mirar a la gente a la cara, de sonreír siempre, de dar la mano con firmeza y de hacerse respetar sin ser prepotente para genera una buena impresión. Además trato de educarme constantemente”.

- Pedro Barillas fue a la universidad, pero siempre supo que sería un barbero profesional, oficio que ha estado presente en su familia desde 1929, cuando su tío abuelo Humberto comenzó un legado y una marca. Hoy Pedro y su familia continúan desarrollando este servicio con amor y empeño desde el Perú.

Entrevista Juan Matzumura
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