Economía

Defendiendo al BCR

Defendiendo al BCR

Los bancos centrales cumplen con el mandato que la ley de cada país les impone, lo que hace que tengan diferentes propósitos. En la mayoría de ellos, el objetivo primordial es la estabilidad de precios, que se subordina a cualquier otro, tal como el crecimiento económico o el empleo. Todo buen banco central prioriza el control de la inflación sobre cualquier otro objetivo secundario, incluyendo el nivel de las tasas de interés o el tipo de cambio.

Hay algunos bancos que tienen un mandato dual, como la Reserva Federal de EE.UU., que tiene dos objetivos igualmente importantes: la estabilidad de precios y el pleno empleo. El Perú tiene un mandato único establecido en la Constitución del 93 y en su Ley Orgánica de 1992, que es preservar la estabilidad de precios, como el Bundesbank alemán. Nuestro país sufrió un largo periodo de inflación que terminó en la hiperinflación de fines de los ochenta, que impulsó la adopción de un mandato con objetivo único que ha sido muy exitoso al mantener la inflación por debajo del 3% anual. Alemania también experimentó hiperinflación entre 1921 y 1923, lo que explica su mandato único, aunque ahora ligeramente modificado desde la creación del euro.

Varios candidatos han propuesto en entrevistas o en sus planes de gobierno ampliar los objetivos del BCR incluyendo la promoción del crecimiento económico y el empleo. Incluso, alguno mencionó el uso de las reservas para otorgar créditos, como si fueran de libre disposición, y que el BCR controle las tasas de interés en línea con la reciente ley del Congreso.

Dotar de un mandato dual al BCR no solo es riesgoso, porque puede terminar minando la estabilidad de precios, pero también innecesario porque, al mantener una baja tasa de inflación, el BCR crea las condiciones necesarias para un normal desenvolvimiento de las actividades económicas, lo que contribuye a alcanzar un mayor crecimiento, a la vez que se evitan los costos y distorsiones generados por una inflación alta. Impide, además, confundir a los agentes económicos sobre cuál objetivo va a privilegiar el banco central, afectando las expectativas.

Si quieren fortalecer al BCR, se debe modificar la ley para que su directorio se renueve por tercios, asegurando su autonomía y continuidad de políticas. Hoy en día en cada cambio de gobierno se elige a todos sus miembros. No se requiere otras modificaciones. Como bien indica el famoso dicho, “si no está roto, ¿para qué lo arreglas?”.