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"Intentarán matarme": periodista asegura de que Rusia envenenó a Navalny

Con fuentes abiertas y comprando datos en el mercado negro, Christo Grozev, periodista de la plataforma de investigación Bellingcat, reveló que agentes del servicio de inteligencia ruso (FSB) habrían tratado de envenenar al opositor Alexéi Navalny, actualmente en prisión.

“El miedo es una emoción subjetiva, así que no temo por mi vida. Pero creo que van a intentar matarme”, confiesa Grozev a Efe en una entrevista en la capital austríaca.

Los intentos de asesinato con el agente nervioso novichok en Navalny, Serguéi Skripal y su hija Yulia en Reino Unido en 2018 son, para Grozev, ejemplos de las “muchas herramientas” que el Kremlin tiene para eliminar a los críticos.

El investigador considera que los ataques con ese veneno cuentan con el visto bueno del propio presidente de Rusia, Vladimir Putin, en coordinación con el FSB. “El programa del novichok es tan peligroso que se necesita su aprobación”, asegura Grozev.

El periodista búlgaro no tiene problemas en definirse como un activista que lucha contra la opacidad y los crímenes estatales.

“Soy un activista, pero mi objetivo es investigar los crímenes llevados a cabo por los gobiernos, los que nadie quiere o puede investigar”, añade.

Tras la pista del novichock

Para poder identificar a los agentes del FSB que supuestamente envenenaron con novichok a Navalny, Grozev usó datos obtenidos en el mercado negro ruso sobre pasaportes y registros de llamadas privadas, una investigación muy similar a la que Bellingcat hizo en 2018 para el caso Skripa, que ocasionó que Grozev sea acreedor del European Press Prize Investigative Reporting Award.

“Empezamos trabajando con datos abiertos, pero cuando te enfrentas a una sofisticada red de espionaje que conduce el crimen profesionalmente, no es suficiente”, asegura el periodista.

La corrupción generalizada en Rusia hace que desde empleados de bancos y de compañías telefónicas hasta policías se saquen un sobresueldo vendiendo datos en el mercado negro, accesible fácilmente con un puñado de criptomonedas.

Un mercado al que llevan años acudiendo a comprar los propios servicios de inteligencia rusos, criminales y más recientemente, periodistas.

Es nuestro último recurso”, añade Grozev, quien asegura que solo acude a este mercado cuando tiene un fuerte convencimiento de que un Estado ha cometido un crimen, y tan solo usa los datos necesarios para probar la hipótesis, tras eliminar cualquier rastro de información privada.

Grozev admite que se sorprendió cuando comprobó que luego del caso Skripal, el mercado negro de datos seguía en activo.

“Nos pusieron trampas para que perdiéramos el rastro, se volvieron más inteligentes”, comenta el periodista, aunque señala que el cambio más sustancial es que los precios “se duplicaron”.

Las revelaciones de Grozev han tenido mucha repercusión en Europa Occidental y tras el caso Navalny, en opinión del periodista, empiezan a tener calado en la sociedad rusa.

“Uno de los proveedores de datos que nos ayudó con el caso me habló un mes después, diciéndome que por mi culpa su negocio se había destruido, pero que estaba muy orgulloso de lo que había ayudado a hacer y que acudiría a las protestas contra el Kremlin. Me dio las gracias”, confiesa.

Por primera vez se empieza a entender que Putin está detrás de todo”, asegura.

Con información de EFE

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