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Un Chile polarizado va hoy a las urnas

Un Chile polarizado va hoy a las urnas

Las elecciones más polarizadas desde el fin de la dictadura. Los comicios de hoy en Chile se llevarán a cabo bajo ese epíteto. Aunque se presentan siete candidatos, las encuestas alzan a dos políticos con ideas antagónicas, que son a la par el reflejo de una sociedad que en la actualidad se presenta social y económicamente dividida. La extrema izquierda contra la extrema derecha. Un nuevo modelo de desarrollo versus la idea de “restituir el orden y la seguridad”. Por un lado, el diputado del Frente Amplio de izquierda Gabriel Boric, el aspirante más joven en la historia con 35 años. En el otro, el abogado y político de extrema derecha José Antonio Kast, de 55 años y del Partido Republicano.

Las últimas encuestan arrojaron un empate entre ambos. Criteria daba un 24% a Boric y un 23% a Kast el jueves. Más de 15 millones de chilenos están llamados a las urnas. Las encuestas también indican que alrededor del 50% no tiene decidido aún si ir a votar. Todo indica que habrá segunda vuelta.

Las elecciones ocurren en medio de la redacción de una nueva Constitución, el alza de la inflación hasta un 6% y un derrumbe de los partidos tradicionales como reflejo de una crisis de confianza institucional. Sobre ello, el analista político chileno José Rodríguez Elizondo dice que “el principal problema es que no hay partidos políticos regenerados, no supieron regenerarse, tampoco incluir a las juventudes ni hacer docencia. No fueron buenos partidos”.

Por su parte, el politólogo peruano Carlos Meléndez, investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social Chile (COES), menciona que los casos de corrupción y el desprestigio del establishment en Chile permitió que en los últimos años los ciudadanos dejen de tener identidades partidarias. “Los chilenos no saben votar a favor de alguien, pero sí saben en contra de quien estar. Esto hace que la votación sea por la lógica del descarte, la del mal menor que en el Perú lo conocemos mucho”, sostiene.

En medio de este panorama, Chile busca un presidente.

ELECCIONES EXTREMAS

Proveniente de una familia acomodada, Gabriel Boric es el candidato que tiene mayores posibilidades de pasar a segunda vuelta. El diputado de la cámara baja postula a las elecciones presidenciales por primera vez a sus 35 años. Irrumpió en la política en 2011, cuando siendo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), lideró el movimiento estudiantil que aquel año realizó masivas protestas para pedir reformas en la educación. Sería en 2015 cuando asumiría como miembro de la Cámara de Diputados. En 2018 reconoció padecer un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), por lo cual se internó de manera voluntaria en un centro psiquiátrico. En una entrevista de junio de este año –tras asegurar que no le incomodaba hablar del tema– señaló que su enfermedad no le ha impedido de continuar con sus labores políticas a pesar de estar monitoreado y con cuatro dosis diarias de medicamentos.

Ya como candidato, sus propuestas se han enmarcado en la justicia social, la descentralización, el feminismo y la sostenibilidad ambiental. “Creo que no tengo la experiencia suficiente y me falta aprender mucho”, se sinceró en una entrevista el 2020 cuando se le consultó sobre la posibilidad de ser presidenciable.

Diversos analistas políticos, incluido Rodríguez Elizondo, ubican a Boric en la extrema izquierda. El joven cuenta con el apoyo del Partido Comunista (PC) y otros aliados. Justamente sufrió un gran revés hace poco cuando el PC apoyó abiertamente al dictador nicaragüense Daniel Ortega. Boric buscó distanciarse, como también lo ha venido haciendo de Nicolás Maduro en Venezuela, a pesar de que en algún momento le mostró su apoyo, al igual que al fallecido Hugo Chávez. Por otro lado, ha demostrado su simpatía por el español Pablo Iglesias.

“Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba”, dijo en julio de este año tras ganar las primarias.

En el otro frente está José Antonio Kast, abogado de 55 años, casado, padre de nueve hijos y católico. Es un hijo de inmigrantes alemanes. Su padre se enlistó en el ejército nazi, aunque el candidato ha dicho que lo hizo por “obligación”. “(Kast) es un desgajado de la derecha institucionalizada, formó su propio partido, el Partido Republicano con el que se ha metido dentro del sistema. Se le clasifica en el extremo derecho del espectro político”. Así describe Rodríguez Elizondo al candidato conservador.

El favoritismo de Kast ha colocado a Chile en el último destino de la ola del populismo en la región. El aspirante republicano reivindica la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y ha mostrado sintonía con el brasileño Jair Bolsonaro y el estadounidense Donald Trump. Asimismo, desde hace varios años ha dejado mostrar sus posturas conservadoras en la agenda de género y derechos sexuales y reproductivos (se opone al matrimonio igualitario y al aborto). También ha prometido, de llegar a La Moneda, eliminar varios ministerios, entre ellos el de la Mujer.

Su ascenso ha sido meteórico. Ha logrado duplicar sus apoyos con un discurso que se centra en devolver orden social y mantener el modelo económico que hizo de Chile un país próspero, pero con una desigualdad que fractura su sociedad. En ese camino, ha sido crítico de las manifestaciones que aún siguen ocurriendo –aunque en menor medida– en Santiago. Además, ha cuestionado el trabajo de la convención que redacta una nueva Constitución. Asimismo, prometió mano dura para enfrentar el conflicto indígena mapuche, asegurando que es “terrorismo”. No tuvo reparos, tampoco, en pedir la construcción de una zanja para evitar la entrada de inmigrantes.

MÁS INCERTIDUMBRE

¿Será Boric y Kast los que pasen a segunda vuelta o habrá sorpresas? En los comicios del domingo también pesan las candidaturas de la única mujer, senadora y exministradora de Michelle Bachelet, la Demócrata Cristiana Yasna Provoste (51) y del candidato de la coalición de derecha en el Gobierno, Sebastián Sichel (44). También entra el candidato de derechas Franco Parisi, quien se encuentra en EE.UU. y ha hecho toda su campaña de forma telemática.

Sobre este último, un caso atípico, Meléndez hace un hincapié: “es conocido por tener un pie en la farándula y un pie en la política y existe una sanción por un juicio de alimentos. Por eso ha estado fuera del país”. ¿Cómo es posible que un candidato así pueda tener electores? “El rechazo a todas las fuerzas políticas tradicionales hace que un sector del electorado no se sienta representado por las opciones que existen”, responde Meléndez. Cuidado con él.

Este es el escenario que vive Chile, un país polarizado que vivirá hoy sus elecciones en medio de una total incertidumbre.