Opinión

El valor de la familia

El valor de la familia

Mi amigo Gary trabajó ayer domingo e hizo un pedido por delivery: seco de res con frijoles, arrocito blanco, rocotito molido y una jarra de anís caliente para bajar la grasita.

“María, escuché el debate presidencial entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori. Al margen de los ‘dardos’ que se mandaron, en lo que coincidieron fue en rescatar la educación y darle el valor a la familia. ‘Si no hay una buena formación el hogar y la escuela, tendremos jóvenes sin rumbo, que le faltan el respeto a sus padres y no son útiles para la sociedad’. Eso es algo que en esta columna hemos hablado bastante. Los padres de familia son como la columna vertebral de un edificio, que no debe estar torcida porque sino todo se puede derrumbar. Papá y mamá tienen la difícil tarea de ser un buen ejemplo para sus hijos. Hoy esa función se torna más difícil que antes, debido a la injerencia de la tecnología, el ritmo de vida, la mayor cantidad de peligros y otros factores. Dar mal ejemplo a los hijos no solo es cometer actos ilícitos o indecentes, robar o ser groseros y prepotentes, sino también tener una conducta indiferente, insensible y ser déspota.

Aquí te dejo otros consejos para cuidar a los hijos adecuadamente.

  • Promueve la comunicación, el diálogo continuo y dales voz, escucha sus opiniones.
  • Implanta disciplina, pero con amor. Aplica los límites de forma inteligente.
  • No te ahorres las muestras de cariño, un abrazo o un beso en la frente los hace más fuertes.
  • Averigua con qué personas se comunican, cuáles son sus grupos y qué actividades realizan en las redes, pero sin que esto signifique invadir su privacidad.
  • Comer siempre juntos, padres e hijos, sentados a la mesa y sin la televisión de fondo ni el celular en las manos.
  • Ayudar a nuestros hijos con sus tareas del colegio con mucha paciencia y procurar que sea un rato agradable.
  • La fortaleza de la familia no se mide por el número de miembros, sino por la unión que hay en ellos.
  • Decir cada día a nuestros hijos que los queremos es algo simple, pero a la vez muy importante para darles seguridad y mejorar su autoestima”.

Tiene razón mi amigo Gary. Me voy, cuídense.