Opinión

'La boca del lobo'

'La boca del lobo'

Mi amigo, el redactor gigantón ‘Barney’, pidió su almuerzo por delivery. Estofado de res, papita amarilla, arroz blanco graneadito y una jarrita de chicha morada.

“María, la abogada del candidato presidencial Daniel Urresti, que lo defendía en el juicio que se le sigue por el asesinato del periodista de Caretas, Hugo Bustíos (en Huanta, el año 1988), renunció a defenderlo por Zoom en plena audiencia, tras el revelador reportaje de ‘Cuarto Poder’, donde se escucha y se ve a emisarios de Urresti intentar comprar con 5 mil dólares a testigos claves que lo incriminaban. Ese asesinato del periodista es solo la punta del iceberg de lo que se padeció en Ayacucho en la década de los ochentas y noventas por el maldito terrorismo de Sendero Luminoso, que fue una guerra contra el Estado.

Y me niego a afirmar que fue ‘un conflicto interno’ como sostienen algunos poseros. El Perú vivió una asonada terrorista, donde, lamentablemente, los gobiernos democráticos de Fernando Belaunde Terry y Alan García nunca pudieron contener los excesos y las masacres cometidas también por los militares.

Por eso recuerdo la gran película de Francisco ‘Pancho’ Lombardi, ‘La boca del lobo’, que estrenó un filme en 1988, paradójicamente, el mismo año en que asesinaron a Bustíos. Fue su película más polémica y también la más valiente. Se inspiró en la masacre que hubo en Soccos, donde en noviembre de 1983 se realizaba en el pueblo una fiesta por una ‘pedida de mano’.

Un grupo de policías del puesto, en estado de ebriedad, pretendieron ingresar a la fiesta, pero los pobladores les impidieron pasar.

Con sed de venganza, los agentes regresaron con todo el destacamento, bajo el pretexto de que en la celebración se habían escuchado consignas senderistas. Los policías, al mando de un capitán, detuvieron a los novios, niños, mujeres y ancianos, más de una treintena de personas. Los amordazaron y los llevaron a una quebrada, donde los ametrallaron y asesinaron. Luego cavaron zanjas y los enterraron.

Solo una comunera, María Cárdenas, sobrevivió al caer a un pozo y pasó desapercibida. Ella vio la masacre y fue la que denunció el hecho.

Extraordinarias las actuaciones de Gustavo Bueno como el ‘oficial Roca’ y Toño Vega como ‘Vitín’, un soldado con humanidad. Ojalá los jóvenes que no vivieron esas épocas vean la película por YouTube”.

Pucha, qué tal historia. Me voy, cuídense.