Opinión

La rabieta de 'Plata como cancha'

La rabieta de 'Plata como cancha'

Este Búho tiene en sus manos el impecable e implacable libro Se trata de una investigación a profundidad sobre ‘los secretos, impunidad y fortuna’ del multimillonario peruano César Acuña.

Como hacen los buenos reporteros, en este libro Acosta revela con pulcritud y responsabilidad -pues cada información está sustentada por fuentes y documentos- la vanidosa cara del ‘zar de la educación peruana’.

La publicación del reportaje, en 2021 y en plena campaña presidencial, generó tanta indignación en el propio Acuña que en un primer momento exigió el retiro de todos los ejemplares de las librerías, ya que aseguraba que la famosa frase ‘plata como cancha’ estaba registrada a su nombre y Acosta estaría cometiendo plagio, aunque parezca irónico.

Al no lograr lo primero, ordenó a su pool de abogados entablar una demanda contra el autor para exigirle la afiebrada cifra de 100 millones de soles como indemnización por ‘mancillar su honor’. Precisamente, mañana lunes el juez Raúl Jesús Vega hará la lectura de sentencia que, de darle la razón al célebre creador de frases como ‘una persona es feliz cuando logra la felicidad’ marcaría un precedente nefasto para la libertad de expresión.

¿Pero qué es lo que ha indignado tanto al magnate norteño como para enfrentar con toda su maquinaria legal a un intrépido periodista? Sin duda, los detalles que revela Acosta son esclarecedores para entender el modus operandi del viejo y frustrado candidato presidencial.

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Según la investigación de Christopher Acosta, César Acuña mantiene un patrón desde que se volvió millonario: acallar a sus agraviados con dinero. Cuando ‘Plata como cancha’ fue publicado, este columnista pudo conversar largo y tendido con el joven colega y me explicó: “En mi libro sostengo una frase que dice: ‘Si Acuña no fuera rico, estaría -muy probablemente- preso’.

Y esto, más que una opinión, es una inferencia muy válida. Encontrarás en el libro que cada vez que Acuña se mete en un problema, que agravia a una persona, que comete un atropello, inmediatamente busca intentar -en la más absoluta confidencialidad- llegar a un acuerdo privado. Compensa a sus víctimas a cambio de cláusulas muy severas”.

Es así que con puntillosos acuerdos legales, en los que hay cifras descomunales de dinero, las víctimas de Acuña terminan silenciadas. Pasó con el profesor Otoniel Sánchez, a quien el líder del partido político Alianza Para el Progreso, borró como coautor del libro ‘Política educativa. Conceptos, reflexiones y propuestas’ y se lo atribuyó únicamente a él.

MANSIÓN EN EL BARRIO DE LAS ESTRELLAS DEL REAL MADRID

Igualmente, con su exesposa Rosa Núñez, quien lo acusó de maltrato físico y humillaciones, con su hermano Virgilio Acuña y su chofer. Otros datos reveladores del libro son las vanidades de Acuña. “César gasta con voracidad y excentricidad. Como la vez que en el Rolex Spain, de la 45 de la Calle de Serrano, le dice al dependiente de un porrazo ‘quiero el reloj de Barack Obama’, llevándose a casa el Cellini Time, una máquina de oro blanco de 18 quilates y correa de piel de aligátor, por 14 mil euros”, escribe.

Entre otros lujos está el terno de 39 mil dólares que se compró en Estados Unidos y la mansión que adquirió en Madrid, en el barrio donde viven las superestrellas del club Real Madrid, o el avión que quiso comprarse en plena campaña presidencial del 2021, pero que tuvo que postergar, no por falta de dinero sino por la pandemia.

La fortuna de César Acuña es incalculable. Hizo su riqueza en los 90, cuando los institutos y universidades gozaban de beneficios tributarios. “Las universidades no pagaban impuestos si demostraban que el equivalente al impuesto que iban a pagar lo estaban invirtiendo en infraestructura. Era un beneficio muy llamativo que aprovecha y explota la Universidad César Vallejo.

Y segundo es el poco control que existía sobre el crecimiento de las filiales universitarias. Una universidad como la de Acuña no hubiera conseguido lo que ha conseguido ahora que tienes a la Sunedu, la ley universitaria”, me dijo Acosta.

LA FORTUNA DE CÉSAR ACUÑA

¿Y a cuánto asciende su fortuna? El periodista hace un cálculo: “Yo creo que ni él sabe con certeza el monto exacto de su fortuna. Primero porque son números que se actualizan mes a mes y segundo porque es una fortuna impresionante.

Solo la Universidad César Vallejo, que es una de las tres en las que él está vinculado, tiene activos por mil 500 millones de soles”. La minuciosa investigación de Christopher Acosta, plasmada en un libro de 162 páginas, es una clase magistral de periodismo de investigación.

Nada de lo que se escribe está sin sustento, al aire. Para el extenso reportaje acudió a archivos perdidos, al círculo cercano del empresario y documentos oficiales de instituciones como el Ministerio Público, Poder Judicial y Congreso de la República.

Por eso, la demanda de César Acuña parece ser otra de sus pataletas de hombre acaudalado que no soporta -desde su posición como político- que se le investigue, que se le cuestione, que se le exponga. Y es inaudito que atente contra la libertad de prensa alguien que dirige una universidad que tiene una facultad de periodismo. A estar atentos. Apago el televisor.

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