Opinión

Resaca de la moción de vacancia

Resaca de la moción de vacancia

Este Búho mantiene los ojos bien abiertos y siguió atentamente la sesión donde los votos de No se alcanzó los 52 votos que se necesitaban para ser admitida a debate. Este columnista tiene más de treinta años cubriendo política y reitero que no tengo compromisos con ningún partido. Siempre he mantenido mi independencia como periodista. Solo me preocupa que se destruya la economía del país. Pero, bueno, las cifras de 46 votos a favor (Fuerza Popular, Renovación Popular, Avanza País) y 76 en contra (Perú Libre, Alianza Para el Progreso, Acción Popular, Somos Perú, Partido Morado y Juntos por el Perú) no son lo más importante a la hora de hacer un análisis más profundo.

Hasta hace dos semanas, Pedro Castillo olía a cadáver cuando un buen reportaje lo ‘descubrió’ en su ‘búnker’ de Breña recibiendo a oscuros proveedores del Estado en la clandestinidad. Allí se vio ingresando a la famosa casita a una conocida lobbysta que hizo el milagro de que la empresa que representaba se adjudicara una licitación por más de 232 millones de soles. También se vio que la camioneta del ‘empresario’ Zamir Villaverde era utilizada por el sobrino del mandatario. Resulta que este señor habría sido degradado de la Fuerza Aérea y estuvo preso por integrar una banda de asaltantes. Ese conflicto de intereses de por sí justificaba el pedido de Chirinos, para que el mandatario no siguiera enlodando la investidura presidencial, como lo dijo el propio Guido Bellido: “Usa sombrero en Palacio y ‘gorrito’ en su otra casa”.

CÉSAR ACUÑA SALVÓ A CASTILLO DE LA VACANCIA

El chotano estaba perdiendo el apoyo de su propio partido. Castillo ya parecía un náufrago del Titanic y tuvo que agarrarse del primer salvavidas a la mano. Ahí aparece en escena César Acuña, su paisano, que más que un partido político tiene una filial de su empresa ‘educativa’ convertida en partido político, quien le ‘prometió apoyo por la gobernabilidad del país’. También resucitó un sentenciado por corrupción como Vladimir Cerrón, quien venía exigiendo ‘que se vayan los parásitos caviares’ y, al ver el oportunismo del ‘centro’ que se arrimaba a un presidente que agonizaba, decidió condicionar su apoyo. En política no hay casualidades. Acá hubo negociados. Ya vamos a ver por dónde va la mano. Y para ponerle la cereza a ese ‘arroz con mango’ que vimos en el hemiciclo, Juntos por el Perú, en defensa de sus ministerios y sus ‘asesorías’, se olvidó de la lucha ‘contra la corrupción’ blindándolo de los negociados en la oscuridad de Breña, los veinte mil dólares del ‘Watergate’ de Bruno Pacheco y otros ‘chicharrones’ que involucraban directamente a Castillo. Un poco más y decían hay que perdonarlo, pobrecito, es un ‘humilde campesino’.

El presidente tiene mucho que responder al país. Debía enfrentar al Congreso y defenderse de la vacancia, para que entre las cuerdas dé la cara y prometa paralizar ese desastre al que está llevando al país. Ahora dicen que ‘confían en que Castillo puede cambiar’. ¡Por favor! El profesor se ha convertido en un rehén de ese ‘sancochado’ que le salvó la cabeza. Y en el colmo de la soberbia, en lugar de pedir disculpas por llevar al Perú a esta situación, exclamó en Puno: “Me quisieron vacar porque me fui a tomar café a una casa”. Qué tal conciencia. No soy pitoniso, pero me parece que ese inefable mandatario seguirá disparándose a los pies. El primero en saltar de ese barco será Acuña. Y ya nadie lo podrá salvar. Apago el televisor.

Radiografía política de El Búho

‘Picantitos’ de El Búho

Chabuca Granda en el recuerdo